Hay elementos de un producto en los que apenas pensamos cuando funcionan correctamente. El cierre es uno de ellos.
Su función es evidente: proteger el producto y garantizar que llegue al consumidor en las condiciones adecuadas. Pero para nosotros, su papel no termina ahí. El cierre también está presente en uno de los primeros contactos físicos entre una persona y el producto: la apertura.
En Torrent Global Closures llevamos tiempo trabajando sobre esta idea, a la que llamamos trabajar en lo invisible.
Mario Quiñonero, CEO de Torrent Global Closures, lo resume de la siguiente manera:
En Torrent Global Closures, trabajamos en los detalles que hay detrás de esa sensación: la facilidad de apertura, la confianza que transmite y la experiencia que genera.
Mario Quiñonero
A esto lo llamamos trabajar en lo invisible.
Significa desarrollar soluciones para nuestros clientes teniendo presente al consumidor final.
Porque cada decisión técnica puede influir en la experiencia de uso de un producto.
CEO, Torrent Global Closures
Pensar más allá del cierre
Como compañía B2B, desarrollamos cierres para nuestros clientes a partir de sus necesidades, sus productos y los retos de cada proyecto. Pero durante todo el proceso hay algo que mantenemos presente: detrás de un proyecto, habrá una persona abriendo una botella.
Tener presente ese momento nos permite abordar determinadas decisiones desde otra perspectiva y trabajar con lo que internamente llamamos “concepto sobre entrega”: ir más allá de lo que se pide cuando el proyecto ofrece margen para aportar más.
La facilidad de apertura, la confianza que transmite el cierre o la forma en la que interactúa con el producto no son cuestiones independientes de su función técnica. Forman parte de la experiencia de uso.
Esto no significa convertir el cierre en protagonista. Al contrario. Cuando funciona correctamente, lo normal es que la atención permanezca donde debe estar: en el producto y en la marca.
La apertura es el comienzo de la experiencia
Antes de probar un producto, hay una serie de interacciones que ya están construyendo una percepción sobre él. Es un gesto cotidiano, sostenido por una infinidad de decisiones sobre materiales, diseño, comportamiento y funcionalidad.
El cierre protege el contenido y responde a los requisitos técnicos del producto, pero también interviene en la manera en la que el consumidor accede a él. Por eso, para nosotros, es uno de los elementos más críticos del packaging.
Tener en cuenta todo lo que ocurre en ese momento nos lleva también a revisar decisiones que podrían darse por sentadas y a buscar nuevas formas de resolverlas.
Cuestionar la manera de hacer las cosas forma parte de cómo entendemos y desarrollamos cada cierre.

